Fracturas

 Fracturas

Una fractura es la ruptura total o parcial de un hueso por diversas causas; lo más común es que se deba a un accidente, una caída fuerte o una lesión deportiva. 

Las causas para que un hueso se rompa pueden ser muy variadas. Los traumatólogos se suelen referir a este hecho como mecanismo de producción de la fractura y, aunque pueden ser innumerables, normalmente se pueden encuadrar dentro de una de estas cuatro categorías:

  • Traumatismo directo: La causa de la rotura es un impacto que incide directamente sobre el punto fracturado.

  • Traumatismo indirecto: La fractura se produce a una cierta distancia de la fuerza que la origina. 

  • Fractura patológica: Se producen por un debilitamiento del hueso debido a alguna patología, por lo que el hueso se rompe incluso frente a fuerzas leves. 

  • Fractura por fatiga o estrés: Se originan por fuerzas que actúan sobre el hueso con mucha frecuencia, pese a que puedan ser de baja intensidad relativa.

 

Existen diferentes formas de clasificar las roturas de los huesos, va dependiendo de la violencia en la que se genera, el tipo de daño, se clasifican de la siguiente manera:

  • Fracturas de alta energía: Se producen ante la aplicación de una fuerza intensa y momentánea. Suelen provocar una gran fragmentación en el hueso y pueden tener afectación grave en las partes blandas que lo recubren. 

 

  • Fracturas de baja energía: Se producen ante caídas casuales o gestos inadecuados o repetitivos. Normalmente acontecen en personas de edad avanzada o mala calidad ósea.

  • Fractura cerrada: Es aquella en la cual el hueso se rompe y la piel permanece intacta.

  • Fractura abierta: Implica la presencia de una herida abierta y salida del hueso fracturado al exterior.

El trazo de una fractura es el patrón físico que sigue la rotura. Puede haber infinidad de trazos de fractura; los más habituales son los siguientes:

  • Fractura transversa: El trazo es perpendicular al eje mayor del hueso.

  • Fractura oblicua: El trazo tiene cierta inclinación sobre el eje mayor del hueso.

  • Fractura en ala de mariposa: Es un trazo típico cuando se producen fuerzas de doblado sobre el hueso. Presentan un fragmento intermedio con forma de cuña.

  • Fractura espiroidea: Suelen ser consecuencia de fuerzas torsionales y el trazo va en espiral alrededor del hueso.

  • Fractura segmentaria: Son aquellas en las que un segmento óseo se queda completamente aislado de los extremos. El mayor riesgo que presentan es la pérdida de la irrigación sanguínea.

  • Fractura conminuta: Cuando la fractura presenta múltiples fragmentos.

  • Fractura parcelar: Se trata de roturas de partes no esenciales o estructurales del hueso.

  • Incurvación: No son habituales y se producen en niños. No se trata de una rotura completa, sino de una deformación plástica del hueso.

  • Fractura impactada: Ante una fuerza compresiva y los fragmentos quedan comprimidos entre ellos.

  • Fractura en tallo verde: Propias de los niños, es una fractura incompleta del hueso, con una forma que recuerda a la de una rama verde a medio romper.

tipos de fracturas

Los síntomas que provoca una fractura pueden ser:

  • Deformación de la zona.

  • Hinchazón, hematoma o sangrado en la zona afectada.

  • Entumecimiento y hormigueo.

  • Movimiento limitado o incapacitado.

  • Fiebre: en algún caso que aparece hematoma o sobreinfección.

 

El sistema de fijación utilizado debería ser el adecuado al segmento afectado, a las características de la fractura, al paciente y a su entorno. Además se debe estabilizar la fractura, el dispositivo seleccionado habrá de ser capaz de permitir una adecuada transmisión de cargas al foco de fractura.

Los métodos de fijación más habituales son los siguientes:

Métodos no quirúrgicos:

  • Tracción cutánea: se trata de aplicar fuerza longitudinal sobre el miembro afectado para mantener la alineación ósea. Hoy en día apenas se utiliza y se reserva para mantener temporalmente la posición mientras el paciente espera a la cirugía definitiva.

  • Vendajes: en el caso de fracturas de huesos pequeños y en ciertas localizaciones específicas, un vendaje puede ser suficiente para inmovilizar adecuadamente la zona.

  • Yesos, férulas o similares: se emplean para el tratamiento de fracturas relativamente simples, en pacientes con buen pronóstico (por ejemplo, niños) o en otros con bajas demandas funcionales (por ejemplo, fracturas de muñeca en ancianos).

Métodos quirúrgicos:

  • Tracción esquelética: sigue el mismo principio de la cutánea, pero se usan tornillos o pines anclados al hueso para transmitir la fuerza. Sólo se usa de modo intraoperatorio para mantener la alineación de los fragmentos.

  • Clavos intramedulares: barras metálicas que se introducen a lo largo del hueso fracturado. Habitualmente se bloquean con la ayuda de tornillos o pernos. Se usan en fracturas de huesos largos como fémur, tibia o húmero.

  • Placas y tornillos de osteosíntesis: son placas que se atornillan al hueso y suelen emplearse para el tratamiento de fracturas articulares, pues permiten un buen control de fragmentos pequeños.

  • Fijadores externos: tutores que van por fuera de la piel y fijan el hueso por medio de tornillos o agujas, de modo similar a un andamio. Por su poca invasividad, se utilizan cuando hay infección o probabilidad de infección (fracturas abiertas) o para la corrección de deformidades óseas.

material de osteosíntesis

Es importante que la persona realice la menor cantidad de movimiento posible, ya que puede causar más dolor o complicaciones. Se debe esperar a que lleguen profesionales médicos que sepan cómo actuar. En caso de que se trate de una fractura abierta, es necesario intervenir rápidamente para evitar que se infecte.

Una vez que se ha producido la fractura, el traumatólogo tiene que seguir tres etapas:

  • Reducción: Se manipulan los fragmentos óseos para devolverlos a su posición original. Puede ser cerrada o abierta. La primera tiene la ventaja de ser menos agresiva, si bien muchas veces no es posible obtener una reducción estable o anatómicamente perfecta. El abordaje quirúrgico del foco de fractura tiene la desventaja de ser más agresivo, pero permite una reducción más anatómica y el control de fracturas que, de otro modo, no se podrían devolver a su posición natural.

  • Estabilización: Mantener estable la reducción en el tiempo. La estabilización se puede obtener por medios no quirúrgicos o quirúrgicos.

  • Rehabilitación: Devolver al segmento afectado su función con la mayor eficacia y rapidez posible.

 


Comentarios